Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera;
porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos.
Isaías 26:3-4
Isaías 26:3-4
Sólo a través de Dios podemos tener paz en nuestra alma, vida y corazón, pero solo aquellos que perseveran en la fe y confianza completa en Él, porque solo en Él podremos encontrar la fortaleza necesaria para enfrentar y salir victoriosos de los afanes que cada día nos trae.
Nuestro Señor nos invita a seguirlo y entregar todos nuestros pesares, tristezas, dolores, enfermedades, preocupaciones, miedos, angustias, deudas y presiones que por el paso de los años, nuevas responsabilidades y en ocasiones malas decisiones, que nos hacen pesada la vida y largos los días.
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
Mateo 11:28-30
Sólo en Jesucristo que conoce nuestras debilidades y fortalezas, podemos hallar ese descanso, esa paz que nos impulse cada día a seguir, a luchar de frente y con alegría en nuestro rostro y corazones, a vivir y disfrutar cada día que Dios nos da.
Esa paz indescriptible que nos da la fe en Él. La certeza de que todo estará bien si en sus Manos ponemos nuestras necesidades y dudas, porque nada ni nadie es más poderoso que nuestro Padre Celestial que cimentó la tierra con sus propias Manos.
Nuestro Señor nos invita a seguirlo y entregar todos nuestros pesares, tristezas, dolores, enfermedades, preocupaciones, miedos, angustias, deudas y presiones que por el paso de los años, nuevas responsabilidades y en ocasiones malas decisiones, que nos hacen pesada la vida y largos los días.
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
Mateo 11:28-30
Sólo en Jesucristo que conoce nuestras debilidades y fortalezas, podemos hallar ese descanso, esa paz que nos impulse cada día a seguir, a luchar de frente y con alegría en nuestro rostro y corazones, a vivir y disfrutar cada día que Dios nos da.
Esa paz indescriptible que nos da la fe en Él. La certeza de que todo estará bien si en sus Manos ponemos nuestras necesidades y dudas, porque nada ni nadie es más poderoso que nuestro Padre Celestial que cimentó la tierra con sus propias Manos.