jueves, 8 de diciembre de 2016

Dios nos sigue hablando

Cuando estamos pasando por dificultades y no logramos encontrar una salida algunas veces podemos llegar a sentir que Dios no nos escucha o que no nos quiere responder.

Tantos ejemplos que hay en la Biblia de Dios hablando con el hombre, nos hacen querer poder escuchar a Dios de manera clara y audible, vemos a Adán y Eva hablando directamente con Dios, a Mosiés escuchándolo desde la zarza ardiendo, a Elías hablando con el ángel de Jehová y muchos otros ejemplos que podemos encontrar en su Palabra. ¿Quien no quisiera poder escuchar al Maestro enseñándonos día a día como cuando estuvo en esta tierra? 

El hecho de que Dios no nos hable de manera audible no significa que esté callado, guardando silencio, o ignorandonos, En Hebreos 1:1-2 Podemos ver que Dios ha hablado muchas veces y de muchas maneras, vemos que ha utilizado profetas, que su propio Hijo ha estado en esta tierra dando testimonio de Él y actualmente tenemos por escrito los testimonios y las enseñanzas de esos profetas, de los discúpulos de Jesús, de los primeros misioneros y mártires y tenemos el testimonio de la obra del Hijo de Dios y sus enseñanzas, y además nos hemos convertido en templos del Espíritu Santo. 

El apóstol Pablo nos enseñó que debmeos orar sin cesar y no apagar al Espíritu (1 Tesalonicenses 5:17-19). Jesús dijo que las Escrituras dan testimonio de Él (Juan 5:39), en Salmos 119:105 claramente dice: Lámpara es a mis pies tu Palabra y lumbrera a mi camino. Si las herramientas que Dios nos da actualmente para comunicarnos con Él no las utilizamos ¿cómo vamos a escuchar a Dios? Si Dios nos da la oración para hablar con Él y no la utilizamos y nos da su Palabra para escucharle y no la leemos, ¿cómo vamos a escuchar la voz de Dios? Debemos analizar cuanto tiempo estamos orando y cuanto tiempo estamos estudiando su Palabra. Si queremos escuchar y aprender de alguien vamos a pasar tiempo con esa persona, de la misma manera si queremos escuchar y aprender de Dios debemos pasar tiempo en su presencia hablando con Él y estudiando su Palabra.

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